1.11.08

La primera bajada


En el último día del mes de Octubre me levanté temprano, preparé un café que impregnó toda la cocina con su intenso olor y me dispuse a desayunar cuando mirando hacia el sur, tras varios días de vehemente lluvia y frio, por fin en un nítido día se apareció frente a mí el Picu Brañavalera totalmente nevado como sólo ocurre en los mejores días del invierno.

Con nerviosismo rebusqué entre el material y con bastante esfuerzo localicé todo mi equipo de esquí de montaña que tras varios meses de inactividad se escondía en el fondo de las estanterías.

Mientras remontaba la carretera vertiginosa que lleva al Puertu Payares las montañas se manifestaban cada vez más esplendorosas.



El coche me encamina directo al Brañiḷḷín, no hace mucho tiempo una bucólica braña donde mi padre de niño cuidaba el ganado y ahora una estación de esquí denominada Valgrande-Pajares, lugar habitualmente lleno de gente y ruido pero que hoy, todavía cerrada, es un lujo sólo para mí.



Ansioso me calcé las botas de travesía, cuidadosamente coloqué las pieles de foca en las tablas y comencé a deslizarme sobre una magnífica y abundante nieve.


Volví a sentir esas fantásticas sensaciones un poco olvidadas ya: el esfuerzo de la trabajosa subida, el frío en la cara, el vértigo de la bajada,... la montaña mostrándonos su cara más indómita, más agreste, más febril, más viva.





Y así, inusualmente pronto, queda inaugurada la temporada de esquí.

29.10.08

El Valle Blanco.


Mirando a través de la ventana de la cocina veo como cae sin tregua la persistente y fría lluvia que ya huele a nieve, y con el ruido del agua y el viento se hacen más nítidos los recuerdos de pasadas y apasionantes esquiadas.

Toño, Mikel, Karlos, Aitortxu y yo hace unos años en una de nuestras frecuentes escapadas alpinas aprovechamos una mínima ventana de buen tiempo para bajar el Vallée Blanche.

Es una esquiada legendaria, en la que tras remontar en teleférico desde Chamonix hasta la L'Aiguille du Midi tienes un descenso salvaje de más de 16 kilómetros hasta darte de bruces con el tren cremallera de Montenvers, deslizándonos sin tregua por la interminable Mer de Glace mientras nuestros sentidos llegan al límite cuando las tablas una y otra vez giran rodeadas de míticas cumbres alpinas.

Con estos recuerdos frescos aún en la memoria, suspiramos manteniendo la ilusión por disfrutar de un próximo invierno que sea blanco y gélido.




27.10.08

El paraiso cercano.


A menudo soñamos con conocer lugares exóticos, paradisíacos, de exuberante belleza, ... y en nuestra imaginación creemos que solamente los podemos encontrar viajando muy lejos de nuestra casa.

Y así nos olvidamos que la belleza reside en multitud de sitios, solamente hay que aprender a abrir bien los ojos para poder observarla.

Tras pasarnos todo el soleado y otoñal sábado escalando en Quirós hasta que la noche nos empujó al bar donde saboreamos intensamente una fria y merecida cerveza, decidimos aprovechar el largo domingo del cambio de hora para realizar una ruta en BTT por las montañas cercanas a mi casa, lugares que se encuentran frescos en mi memoria desde que en la cocina de casa de mi abuela, siendo niño, con entusiasmo abría los ojos y la boca mientras escuchaba las historias que "Güelita Prudencia" con cariño me transmitía.

La bici de montaña es una actividad que me produce sensaciones muy intensas, casi tanto como el esquí de montaña. Con la BTT sientes el esfuerzo que requieren las omnipresentes y duras cuestas asturianas, pero también disfrutas locamente de la explosión de adrenalina que te inyectan las potentes bajadas.

Por el Valle del Güerna subimos Jose, Ana, Bárbara, Irene y yo hasta la bucólica aldea de Zurea y desde allí pedaleando por pistas de montaña remontamos trabajosamente hasta alcanzar el cordal que separa los conceyos de Ḷḷena y Quirós a la altura del Altu La Cobertoria para después en una frenética bajada llegar hasta la, casi olvidada en el tiempo, aldea de Tablao y proseguir cabalgando nuestras embarradas máquinas junto a la hermosa ermita de La Flor hasta la misma capital del Conceyu, La Pola.

Cuando cansados llegamos a la "civilización" nuestros ojos ya no eran capaces de retener más belleza, más contrastes, más colores, más sensaciones,...



19.10.08

La agradable sorpresa.


El viernes por la tarde nos fuimos Irene, Bárbara, Chechu y yo a dar un paseo al Picu Monsacro para disfrutar de un precioso paseo otoñal sumergidos en la sempiterna niebla asturiana.






El nombre de esta agreste, a pesar de su humilde altitud, montaña astur se debe a que cerca de su cumbre hay una majada en la que dos solitarias capillas medievales confieren a este lugar un halo de misterio.






Justo cuando alcanzamos la cumbre recibo una llamada en mi móvil:



-Hola soy Dani ¿qué tal tiempo hace por ahí ?....es que Luna y yo estábamos pensando en subirnos a escalar este fin de semana.



-¿el tiempo?... pues... genial.... lo dan buenísimo... sol seguro.


- Vale. Pues en media hora subimos.


-¡Dabuten tronco! - respondí en su extraña lengua.


...y esa noche, sin aún dar crédito a mis oídos, llegaron a la casa de "La Ḷḷera" dos auténticos y genuinos aborígenes pedriceros.





Sí, ¡prediceros!....esa peculiar gente que se sube por placas absolutamente lisas en las que el resto de escaladores maldecimos la inexistencia de agarres.

Y es que a estos personajes es realmente difícil verlos fuera de su hábitat natural.

Dani y Luna son dos personas a las que adoro. Durante los años que residí en Manzanares fueron dos apoyos fundamentales y la actual distancia no es un problema, todo lo contrario ya que mi aprecio por ellos no se diluye con los kilómetros que nos separan.

Queridos amigos: ¡fue un absoluto placer disfrutar de vuestra compañía!


10.10.08

La primera nevada.



Un débil manto blanco cubrió las cumbres de las montañas astures durante el pasado fin de semana, preludio de próximas y más intensas nevadas que los esquiadores de montaña aguardamos con auténtica impaciencia.




El verano ya es pasado y entre nosotros se ha instalado, con toda su melancólica belleza, el otoño de dorados bosques e intensa luminosidad.



Esta es la estación de los mágicos atardeceres, de los tranquilos paseos por bosques de cuento de hadas, de sentarse frente al fuego en el salón de la casa escuchando una bella canción y con un buen libro entre las manos, de las castañas asadas y la sidra dulce rodeado de familia y amigos...



...pero también de apretar en la roca como un psicópata ahora que la temperatura es idónea y de entrenar duramente corriendo por el monte o descargando adrenalina con la bicicleta de montaña, poniendo las piernas y el corazón a punto para cuando calcemos las botas de esquí .

Que el otoño es propicio para ponerse un poco místico pero sin excesos.



Vamos... que la melancolia otoñal me gusta y atrae, la disfruto intensamente como hay que disfrutar cualquier otra época del año y lo que es más importante:

¡ hay que seguir exprimiendo esta maravillosa vida llena de cambios y de contrastes !

30.9.08

Nel fin del branu.


Nel aire golíase qu'esti branu taba morriendo...

Les ablanes y les castañes tremaben el suelu, les mores taben ya madures, les fueyes de les fayes selemente camudaben el so color verde ... dementres..., cola cabeza gacha y l'alendar trabayosu, pasu ente pasu, xubíemos escontra les peñes colos preseos d'esguilar al llombu y l'enfotu de facer esa vía que mos fai suañar nel amurniáu trabayu, algamando con rixu la cadena ensín cayer y escolingar de la cuerda.

Nestos dies nos que la Seronda aporta, la lluz tórnase máxica y l'atapecer alcuéntranos baxando de les paredes colos deos frayaos, l'alma sele y la sorrisa na cara camín del chigre onde escanciar la botella sidre xunto a los collacios colos que, otra vegada más , sentimos el pergrande calor de la amistá.

Y asina, la gayola allúgase nel nuestru corazón.

13.9.08

Irán con los esquíes.

¡Ir a esquiar a Irán! ... como se os puede ocurrir semejante locura....



...si allí odian a todos los occidentales. Es un país repleto de fanáticos islamistas que os degüellan por ser infieles y después lo cuelgan en Internet.... y además... ¡que montañas vais a encontrar allí ! ....si es todo puro desierto...




...esa era la reacción general cuando decíamos que el próximo viaje sería a Irán.


Qué fácil es dejarse llevar por los tópicos y por las informaciones tergiversadas que continuamente nos bombardean desde nuestros imparciales medios de comunicación.

Aunque ya teníamos buenas referencias del país por amigos que habían estado, comenzamos nuestro viaje con cierta inquietud por las preocupantes noticias acerca de la situación en Irán, pero enseguida nos dimos cuenta que la antigua Persia iba a ser toda una sorpresa, un país repleto de gentes extremadamente amables, de paisajes exuberantes y de ciudades majestuosas que convirtieron nuestra estancia en un verdadero placer para los sentidos.





Es cierto que karlos, Aitor, Karpio y yo no sufrimos las inconveniencias que una mujer debe soportar en una República Islámica y visitando países con este tipo de gobiernos autoritarios te ratificas en lo bien que vivimos en la Europa rica y democrática, ...aunque la verdad es que el que tiene dinero vive bien en cualquier parte del mundo.



Lo que tengo clarísimo es que no deseo vivir en ningún país en el que los imanes, curas, gurus, o como se llamen, ejerzan el poder. En este aspecto coincido plenamente con Karl Marx: la religión es el opio del pueblo.


Prosiguiendo con nuestro hábito de intentar esquiar montañas por todo el mundo, este Abril del 2008 nos decidimos por el Damavand, la montaña más alta de Persia. Un volcán de 5.610 metros situado al norte de Tehran, en la cordillera de los montes Elburz. Al ser un volcán tiene esas palas amplias, largas y de pendientes suaves que tanto nos gustan a los esquiadores de montaña.


Monte Damavand

Pero claro, para poder esquiar tiene que nevar y últimamente el tiempo está tan absolutamente loco que nunca sabes lo que te vas a encontrar. Y lo que nos encontramos fue un año con poca nieve en las montañas, especialmente en el Damavand donde el viento se la llevó casi toda dejando el monte bastante pelado, y la poca que quedaba era igual que hielo de pescadería. La imagen idílica de la foto fue sólo un sueño frustrado.



Pero eso no es problema, si no se puede con esquíes pues se sube andando... llegar a la cumbre y ver "el mundo desde allí arriba" compensa sobradamente del esfuerzo de volver a ser de "infantería".



Y si queremos disfrutar de esquiadas salvajes pues buscamos el lugar idóneo. Y en Irán ese sitio es, sin lugar a dudas, el macizo de Takht-e-Soleiman con abundantes y agrestes montañas de más de 4.000 metros de altura, y el impresionante paredón del Alamkouh como montaña más representativa.


Hicimos un par de esquiadas antológicas, con bajadas de más de 2.000 metros de desnivel por nieve virgen y sin ver a absolutamente nadie más en todo el macizo. El estar en un entorno tan agreste y en absoluta soledad es una sensación que resulta muy excitante para un montañero y es que en nuestros países ésto es cada vez más difícil y la masificación ya llega hasta a las montañas.



Terminada la fase deportiva comienza otra tal vez aún más intensa, sobre todo en un país tan antiguo y con una historia tan rica como El Irán, la de recorrer el país y visitar alguna de sus ciudades más bellas.

Tehrán es una metrópoli de unas dimensiones enormes, rebosante de vida, con un gigantesco bazar que es un festín para todos los sentidos. Tal vez no sea una ciudad bonita pero sí que es una explosión de vitalidad.



Isfahan es tal vez la ciudad más asombrosamente bella que he visto en mi vida. Sus mezquitas, jardines, puentes, plazas, la vida que fluye por sus calles....son un espectáculo inigualable.




Shiraz es otro ejemplo de la grandiosidad de las bellas ciudades persas, repleta no sólo de monumentos impresionantes sino sobre todo de gentes afables y alegres.....te hacen sentirte muy vivo.


Cerca de Shiraz te encuentras de bruces con la historia, visitando Persépolis, la antigua capital del imperio persa te ves súbitamente inmerso en la grandiosidad de la historia clásica, esa que te hace soñar....sentado al pie de la tumba de Artajerjes III te puedes imaginar a Alejandro Magno entrando a caballo en la capital del imperio Aqueménida tras derrotar al más grande ejercito de la época en la épica batalla de Gaugamela...



En definitiva, Irán es un país que merece la pena visitar bajo cualquier punto de vista. Hay multitud de bellas montañas, míticas ciudades, no hay masificación turística (...vamos es que no hay ni turistas), es realmente barato, el pueblo iraní es el más afable y educado que me he encontrado nunca, se come muy bien, es tranquilo y seguro.

Y aunque parezca inverosimil a Bin Laden ni lo vimos.

12.9.08

El Día de Asturies.




El pasado día 8 de Septiembre celebramos el "Día d'Asturies" y aprovechando esta efeméride envío un fortísimo abrazo a los amigos que residen en la maravillosa Patagonia Argentina y a los que ya hace tiempo que hemos concedido con todos los honores el título de "Asturianos de Adopción".

Esta canción va dedicada especialmente para vosotros con todo mi cariño... os quiero.

¡Puxa Asturies y Puxa Argentina!


10.9.08

"El mio pueblu"...


En ocasiones me sigo preguntando el motivo por el que decidí volver a Asturies.

Cuando pasas tantos años viviendo en diferentes lugares te conviertes en un nómada y el idealizado regreso a tu tierra natal nunca es como tú imaginabas. Por el camino vas dejando un poco de ti y cuando vuelves ya no eres el mismo que se había ido, nada sigue siendo igual.

Esta canción es de un grupo de rapacinos de un pueblo llamado Carabanzo, en el Conceyu L.lena , el conceyu de mis abuelos, el conceyu de mis padres, mi conceyu.

Se titula "El mio pueblu".

Oyéndola obtengo la respuesta....


6.9.08

Navacerrada. Escalar entre las dos Castillas.


Hay un lugar en España al que le tengo especial cariño. Fueron muy gratificantes los años que disfruté de los preciosos y paradójicamente desconocidos, pese a encontrarse a una hora escasa de Madrid, paisajes de la Sierra de Guadarrama .



Viviendo en la Pedriza escalar era sencillo pero también lo era pasarse casi todo el invierno esquiando por Peñalara, La Bola del Mundo, Cabezas de Hierro, La Maliciosa, ... lo que nunca había tenido ocasión de hacer era escalar en las pequeñas paredes que salpican la sierra que separa las dos Castillas.






No son paredes espectaculares, pero si muy divertidas y en un entorno bellísimo. Y en verano cuando el calor es agobiante en la meseta, a una altura cercana a los 2.000 metros se está muy a gusto.



Tras un verano genuinamente astur esta última semana de Agosto necesitaba secar, creo que es una necesidad muy asturiana, quitarse la humedad del cuerpo y disfrutar por unos días de un clima seco, luminoso, soleado...



Y cuando surge esa urgencia mi lugar favorito, por supuesto, es La Pedriza. Ahí mantengo mi casa y una parte importante de mis afectos.


Pero el verano no es el mejor momento para escalar en ese cautivador y caótico laberinto granítico y buscando otras opciones Olga y yo nos encaminamos a Navacerrada.



Visitamos dos pequeños sectores situados respectivamente a la izquierda y derecha del puerto: Alto del Telégrafo y Los Emburriaderos. Escalamos sin más pretensiones que disfrutar de unas vías, de agradable granito de alta montaña, cortas y bien protegidas .





Nos divertimos, que es lo realmente importante.







...y así va transcurriendo plácidamente este cálido y tranquilo verano.