El fin de semana en la televisión veo que están hablando de la ola de calor pre-veraniega que España está soportando. Más de 40ºC y mucho, mucho sol.
Y yo, bajo la nube, escucho la noticia con un poco de envidia.
Asturies está exuberante esta primavera, de un verde primoroso, repleta de flores de colores, ríos y arroyos caudalosos, frondosos bosques, neveros en las cumbres.. pero obviamente para que esté así de bello tiene que llover. Llover en abundancia.
Y claro, ver a la gente tendida al sol pues da envidia. Y cuando la envidia nos corroe, los asturianos cogemos el coche y atravesamos las montañas alzándonos por encima de las nubes.
Así que el sábado nos fuimos a hacer la fotosíntesis a León. También a escalar un poco, aunque no debería porque mis codos siguen igual de mal, pero necesito una pequeña dosis de escalada. Me sosiega. En el valle de Arbás con Las Peñas del Prado y con buena compañía se está genial.
El domingo fue más casero, nos acercamos a Quirós. Volvió el característico clima asturiano. La lluvia no me permitió escalar, pero Quirós jamás defrauda: comí, bebí, conversé y me reí. Todo en abundancia.
Otro fin de semana más ... viviendo bajo la nube.



