23.11.09

L'espectáculu de l'Atapecer.




Nes caberes hores de lluz d'un máxicu día d'esta Seronda, pasu ente pasu baxamos camín de "Canto Cochino" pel "Barranco de los Huertos" colos güeyos fixos nun sol que ya muerre güei. Ye l'intre nel que'l cielu amburia ente nos.

Un momentu siempre únicu na Pedriza. Un espectáculu ablucante.


Baxamos colos deos frayaos d'apreta-y al duru granitu y coles dees y piernes azacanaes pola tensión de non cayer y esnidiar pela paré......dímos-y con rixu y dexonos l'alma sele.








Otra vegada más nesta perguapa Seronda púnxeme unos díes a iguar el mió llar pa dexalu amañosu. La ñeve entá nun s'alluga nes montañes y dementres aporta, la esguilada pedricera abúltame que ye la opción más prestosa y afayaiza.

Esguiláramos nel "Cancho de los Brezos", una de les maxestuoses ilesies onde practicar la auténtica "Fe Pedricera".



Esguilar hasta que'l sol s'escuende y la nueche mos algama nesti fantásticu enguedeyu rocosu de lloques formes.





Esguilar na Pedra siempre ye especial.





5.11.09

Otoño en La Pedriza.




Hace tres años cuando marché de Madrid para volverme a trabajar a mi tierra, tal vez lo más sensato hubiera sido vender la casa de La Pedriza y comenzar de cero en Asturies.

Pero algo me impidió poner la casa en venta. En mi interior sentía que no debía hacerlo. Que me iba a arrepentir. Y es que tengo un cariño especial por ese capricho de la naturaleza compuesto de miles y miles de caóticos bloques de granito en precario equilibrio entre aromáticas jaras y bosques de coníferas.





Tuve la casa totalmente abandonada el último año, pero ahora con las pilas recién recargadas en La Patagonia llegó el momento de ponerme a trabajar.

Primero fue La Llera y ahora me tocaba darle un repaso a La Pedriza.

Durante toda esta linda semana otoñal limpié, coloqué, pinté, lijé, atornillé, desenrosqué, decapé, barrí, clavé,...




Y también cabalgué mi BTT por las alucinantes cañadas que hay a lo largo de toda la Sierra de Madrid. Son pistas de trazado agradable, con suaves subidas y bajadas pedaleando entre ganaderías de toros bravos y hermosas dehesas.









Y por supuesto escalé, ahora que el dedo ya me va dejando, en esas increíbles placas graníticas, rodeado de buenos amigos que como yo adoran la Pedriza.

La escalada pedricera es realmente técnica, los pies sutilmente colocados, el equilibrio siempre precario, la cabeza en ebullición con la distancia entre seguros, las manos intentando buscar agarres inexistentes,...












A la espera de la llegada de las nieves, esta es la época de la escalada pedricera. De los días fríos y luminosos, del olor a jara, de los cielos limpios, del fuego en la chimenea, ...






... de disfrutar de mi hogar.

24.10.09

Soñando.


Hace ya casi un mes que llegué de La Patagonia.

Vine con mucha energía, quizás demasiada ... porque fue llegar a casa supermotivado después de ver a los habitantes de El Chaltén atareados construyendo o arreglando sus casas, que también a mi me entraron unas repentinas e inesperadas ganas de ponerme a pintar la fachada de mi hogar en La Ḷḷera.

Un lavado de cara ya le hacía falta a la casa.

Y lo hice con tanta vitalidad e ímpetu que en el fragor del trabajo me golpeé un dedo del pie y me hice un considerable esguince.

Y desde entonces estoy rehabilitando el dedo. Vida tranquila: Música, lectura, un buen fuego en la chimenea, ver como se caen las hojas de los árboles, como menguan los días... ... puro relax.

Y también me dedico a soñar, .... sueño con una imagen recurrente:

En mis sueños me deslizo exultante por una fantástica ladera nevada haciendo, a modo de armoniosa danza, continuas genuflexiones frente a la más asombrosa montaña que mi mente pudiera llegar a imaginar........



Ya no sé si esa imagen, nítida en mi cerebro, fue real o sólo un sueño.


6.10.09

Chaltén... ¡sos una masa!


...diría un argentino para expresar que "eres una pasada"... alucinante, increíble, maravilloso,...

El Chaltén es uno de los santuarios mundiales de la escalada. El verano patagónico reune a los mejores escaladores mundiales ávidos por subir alguna de las vías más difíciles del mundo. Por el pueblo deambulan los "pros" que salen en las revistas esperando una ventana de buen tiempo.

También es uno de los destinos más populares para los trekkers de todo el planeta . Durante la temporada de verano sus senderos se llenan del colorido de las chaquetas de goretex, de bastones telescópicos, de botas con suela vibram y de cámaras digitales último modelo. Es un enorme catálogo viviente de marcas de montaña.

El pueblo en el habitualmente hostil y crudo verano patagónico se abarrota de turistas y trabajadores del sector servicios. Hay mucha gente y mucho ambiente. Tanto en los largos días como en las cortas noches.

Todo esto cambia con la llegada del aún más crudo invierno patagónico. El pueblo se vacía de turistas y casi de habitantes. La paz se adueña del lugar y la nieve de las montañas.

Solamente permanecen unos pocos habitantes, varios cientos, auténticos pioneros en pleno siglo XXI que con ahínco y vitalidad construyen sus viviendas, arreglan sus negocios o trabajan en el Parque Nacional inmersos en una naturaleza agreste, salvaje, exuberante,... majestuosa.

Compartir con ellos esquiadas, asados, mates, risas, ... es un absoluto placer. Y considerarlos mis amigos un orgullo.



Esta es la "crónica telemarkera" de mi feliz estancia en El Chaltén aderezada con la música del grupo local "Siete Venas":



26.9.09

El Chaltén. Donde está mi corazón.


Mi viaje finalizó en El Chaltén.

Desde El Calafate con Aitor y Lucía tome un bus que nos transportó atravesando la interminable estepa hasta el pequeño pueblo perdido en el corazón de La Patagonia, lugar de mi ensoñación.



Inicialmente ésta iba a ser una etapa más del viaje que preveía finalizar en Ushuaia, en la Tierra del Fuego, pero una vez allí fui incapaz de moverme hasta el mismo día de mi partida. Allí despedí a Aitor, días después a Lucía y me quedé rodeado de mis amigos argentinos disfrutando de la magia de un lugar especial, único, apasionante.




Ese lugar ejerce en mí un magnetismo que me atrapa irremediablemente. Son sus indescriptibles montañas, sus bosques impenetrables, sus lagos cristalinos, sus anárquicos glaciares , sus ríos vigorosos y ante todo y de modo especial sus gentes entrañables.




Telemarkeé por lugares absolutamente salvajes, comí sabrosos asados en la mejor compañía, paseé relajado, vi anocheceres de belleza casi irreal, conversé tomando mate con queridos amigos,...¡viví intensamente!.

Allí estoy en mi casa, en mi hogar.



Amo La Patagonia.

1.9.09

Hacia el Sur.


Tras más de una semana de estancia en Bariloche con el tiempo empeorando progresivamente decidimos que ya es tiempo de ir tomando el camino del sur.



La siguiente escala será la ciudad de Esquel, a poco más de cuatro horas de bus, junto a la estación de esquí de La Hoya. Una tranquila y bella ciudad que tiene fama de poseer una de las mejores nieves de La Argentina.

Pero no este año. Los fuertes vientos y la lluvia nos impiden esquiar. No importa, el plan alternativo que encontramos sigue siendo apasionante. Visitamos el bellísimo Parque Nacional de Los Alerces y la ciudad de raices celtas galesas de Trevelin.







Naturaleza en estado puro: Lagos color turquesa, bosques de alerces milenarios, montañas nevadas azotadas por el viento,...

Y por las noches seguimos saboreando la excelente gastronomía argentina y sus espléndidos vinos. Eso no falla nunca.

Dejamos Esquel sin esquiar pero pasándolo "rebien" y tomamos un bus que en casi 24 horas nos lleva hasta El Calafate, mucho más al sur aún.




En la resguardada bahía del Lago Argentino donde se sitúa esta coqueta ciudad, puerta de acceso a las maravillas del Parque Nacional de Los Glaciares, vemos los rayos del sol después de muchos días y las montañas cargadas de nieve reflejándose en las aguas turquesas del Lago...









...que nos aguardan.


21.8.09

Telemark de Agosto.


El día 15 salgo con Lucía de Madrid soportando unos bochornosos 40 grados y horas después aterrizamos en Buenos Aires en medio de un intenso aguacero. Un taxi nos traslada en la lluviosa madrugada bonaerense desde Ezeiza hasta Aeroparque y un nuevo vuelo nos posa en San Carlos de Bariloche.



En menos de 24 horas pasamos de un calor asfixiante a un frio gélido. Cambiamos bruscamente el verano por el invierno.

Qué conmoción bajarse y ver todas las cumbres nevadas a nuestro alrededor. Y que ansiedad sentimos por calzarnos las botas de esquiar. En el aeropuerto nos aguardaban mis queridas amigas Mandi y Sofi a las que añoraba desde hace ya un año en que nos despedimos allá en Asturies.

Nos instalamos en una preciosa casita emplazada junto al lago Nahuel Huapi. Un paraje de auténtico ensueño.




El tiempo es bien patagónico.... desde que aterrizamos apenas paró de nevar y las previsiones metereológicas aseguran que seguirá nevando al menos hasta el próximo día 27. Luego no se sabe.

Con este crudo clima es imposible hacer ninguna travesía ni intentar alguna cumbre, así que comenzamos a telemarkear como locos por las pistas del Cerro Catedral.




Nos juntamos un grupo de fanáticos esquiadores a gozar de la nieve polvo que abarrota esta mítica estación de esquí.

Ahí van unas fotos de Aitor, Xabi (que ya llevan un tiempo por Argentina) ,Lucía y Duba dándolo todo...

























Este riguroso invierno austral que estamos viviendo en la maravillosa Patagonia Argentina realmente promete...


13.8.09

El paraíso añorado.


Ya faltan muy, muy pocos días para iniciar el viaje que me llevará a mi añorado paraíso.

Me acompañan mis esquís de telemark.

El día 15 de Agosto, al atardecer, me subiré ansioso al avión que me llevará a Buenos Aires. De ahí a Bariloche.

Allí me toparé con la compañía de añorados amigos y con las más espectaculares montañas de la tierra.

Por delante 6 semanas vagabundeando y telemarkeando por lugares de ensueño.

Vuelvo a La Patagonia; el confín del mundo: el paraíso virgen de montañas, lagos, glaciares, cielos conmovedores, bosques de lengas, estepas interminables, gentes duras, nobles y alegres,...

Los más bellos paisajes de la tierra. Estas fotos que me envió mi querida amiga Mela, desde su hogar en El Chaltén, son bien expresivas de cuales son mis sentimientos...