
Es un palizón de 45 km. y 3.ooo metros de desnivel que nos parecía excesivo por la distancia y sobre todo por el madrugón que había que meterse. ¡Se comenzaba a las 3 de la mañana!.
Había una versión "reducida" que en casi la mitad de recorrido subía un total de 1.550 metros de desnivel en 23 Km. de extraordinario recorrido que va del Puertu Piedrafita al Puertu Braña.
Nos apuntamos a ésta.
Desde Euskadi se vinieron Aitor, Ibai y Naiara que me dieron una alegría enorme con su visita. Hacía ya tiempo que no los veía... bueno, sobre todo a Naiara porque la conocí este fin de semana.

La organización fue espléndida: traslado en bus, avituallamientos en la ruta, equipos de rescate preparados y espicha final con regalos para todos.Nos dieron hasta medalla conmemorativa.

Ya era hora de que en Asturies se organizara este tipo de rutas no competitivas que sirven para hermanarnos a todos los que practicamos el esquí de montaña.
Tal vez por ese carácter individualista tan típico asturiano se echaba en falta este tipo de travesías colectivas que son muy comunes en otras regiones montañosas. Es una alegría comprobar que también aquí hay gente entusiasta y con iniciativa que pone sus energías en la organización de estos eventos.
Da gusto.
Hicimos la travesía disfrutando de los paisajes, de la nieve y de las charlas entre amigos que compartimos la pasión por las montañas.
En las últimas horas del día ya en mi refugio de La Ḷḷera nos fumamos una shisha (pipa de agua) mientras conversamos hasta que el sueño nos terminó venciendo.
Al día siguiente, con mucha parsimonia nos levantamos, desayunamos, nos calentamos al sol, y para rematar con poderío comimos como curas un clásico de la gastronomía astur: pote y corderu.
¡Había que reponer fuerzas!
Llegó la despedida, pero no fue triste porque pronto nos volveremos a juntar...
...eso seguro.