Hace ya casi un mes que llegué de La Patagonia.
Vine con mucha energía, quizás demasiada ... porque fue llegar a casa supermotivado después de ver a los habitantes de El Chaltén atareados construyendo o arreglando sus casas, que también a mi me entraron unas repentinas e inesperadas ganas de ponerme a pintar la fachada de mi hogar en La Ḷḷera.
Un lavado de cara ya le hacía falta a la casa.
Y lo hice con tanta vitalidad e ímpetu que en el fragor del trabajo me golpeé un dedo del pie y me hice un considerable esguince.
Y desde entonces estoy rehabilitando el dedo. Vida tranquila: Música, lectura, un buen fuego en la chimenea, ver como se caen las hojas de los árboles, como menguan los días... ... puro relax.
Y también me dedico a soñar, .... sueño con una imagen recurrente:
En mis sueños me deslizo exultante por una fantástica ladera nevada haciendo, a modo de armoniosa danza, continuas genuflexiones frente a la más asombrosa montaña que mi mente pudiera llegar a imaginar........

Ya no sé si esa imagen, nítida en mi cerebro, fue real o sólo un sueño.