Esta semana Aitor y yo coincidíamos con semana libre y habíamos decidido acabar la temporada de esquí a lo grande en Chamonix intentando bajar el Mont Blanc con los esquís de telemark,... pero vimos la previsión meteorológica y daban un borrascón terrorífico para toda la semana, así que tuvimos que variar los planes sobre la marcha.
Pensamos en irnos a los Pirineos pero también allí la previsión era de tiempo tormentoso y en el último momento tras un intenso intercambio astur-vasco de llamadas telefónicas y muchas dudas de que destino escoger, finalmente decidimos tomar rumbo al sur.
Nos olvidamos por el momento de nuestra incondicional pasión por la nieve, cambiamos los esquís por los pies de gato, las botas por las chanclas y acabamos en .... ¡Benidorm! ... haciendo escala obligada a la ida y a la vuelta en Manzanares el Real.
Los dos andamos lesionados, Aitor con un biceps tocado y yo con una epicondilitis en ambos codos así que prohibido forzar, solamente escalar vías en las que no hubiera que apretar.
Escalamos en La Pedriza, Guadalest y La Cabrera vías sencillas y bonitas. Placas graníticas de adherencia en La Pedriza, calizas placas verticales en Guadalest y fisuras de granito en La Cabrera junto a Xabi y Gorka que se acercaron el último día desde Gasteiz.
Paseamos en sandalias, aluciné totalmente con Benidorm, escalamos con ganas, condujimos oyendo buena música, nos tumbamos al sol, tomamos muchas cervezas heladas, utilizamos mucha crema bronceadora, comimos muchas ensaladas, vimos a muchos amigos... y todo ello con pasión disfrutando de esta primavera radiante que nos llegó súbitamente.