6.11.08

Contrastes.


Durante esta semana estoy recibiendo un curso de los nuevos equipos Nokia que la empresa en la que trabajo está instalando para dar cobertura en toda España de la red UMTS.



El profesor, italiano, se pasa la mañana entera explicándonos en una peculiar lengua mezcla de español, inglés e italiano todo tipo de conceptos técnicos aplicados a la telefonía móvil. La ventaja de trabajar en un sector en continua evolución es que te mantiene en una eterna fase de aprendizaje.

A las 14:30 h. finalizan las clases y salgo disparado de la oficina, conduzco hasta mi casa, me cambio de ropa, agarro los esquíes y no paro hasta el puerto.

Cuando me calzo los esquíes y comienzo a deslizarme por la nieve todos esos pensamientos que me suelen acompañar mientras estoy en la oficina o conduciendo, acerca de cuestiones de trabajo...de si los gastos aumentan... de si mi coche está muy viejo,...desaparecen de mi mente.



La desconexión de mi cerebro es total y mientras rítmicamente noto como mis músculos se tensan y mi corazón se acelera, comienzo a sentir con tremenda fuerza la vitalidad que me trasmite la poderosa naturaleza que me rodea.





Siento el viento en el rostro y el frío entrando por mi garganta, observo fascinado las nubes colgadas de las cumbres más agrestes, me sigo asombrando de la extraordinaria belleza de los mil grises que cubren el cielo, ..., y cuando tras llegar a la cumbre y preparar los esquíes para la bajada comenzamos el frenético y excitante descenso, la sensación de felicidad es absoluta.






Al anochecer llegamos al coche cansados pero con las pilas totalmente recargadas para nuestra vuelta al mundo real.




Poco después, en Oviedo, es el momento de deleitarse con el sabor de una buena cerveza y el afecto de los amigos.

Que cantidad de contrastes para un sólo día de nuestras vidas....

5 comentarios:

Antonio dijo...

Estupendas fotos Duba, y por lo que veo no siempre llueve en Asturias jeje. En lo que no estoy de acuerdo es en lo de vuelta al mundo real. Para mí el mundo real es estar con la gente que quiero, viajar, hacer fotografías, montar en bicicleta por el monte y cualquier otra actividad fuera de ese tercio de jornada que se pasa uno en el trabajo.
Y no es que esté mal donde estoy trabajando, sabes que tengo esa rara facultad de caer siempre en buenos sitios, pero cuando veo a jefes, gerentes y compañeros a mi alrededor haciendo 10 y 12 horas de trabajo mientras el mundo se les escapa al otro lado de la ventana me doy cuenta de que nunca se debe olvidar que se trabaja para vivir y no se vive para trabajar.

Saludos

Duba dijo...

¡Antonio!...tú ya sabes que eres mi ídolo y ejemplo a seguir. Creo que sabes disfrutar de la vida. Y por supuesto que estoy totalmente de acuerdo contigo. Cuando hablo de "mundo real" en realidad no me refiero solamente al trabajo, simplemente quiero expresar que cuando estoy en la montaña se me olvidan preocupaciones, tensiones, problemas, agobios, etc,etc...todo eso que lo cierto es que abunda a nuestro alrededor. Y eso que tanto tú como yo creo que somos unos privilegiados.
Un abrazo fuerte.
P.D. Esta semana estaré trabajando por Madrid (creo que en Delicias). Ojala podamos tomarnos unas cervezas y charlar.

CRISTINA dijo...

De nuevo unas fotos preciosas. Ese blanco, esos azules...

En cuanto al trabajo, creo que el mejor es el que te deja tiempo. No el que más "alto" te permita llegar, tampoco el que más dinero te de, ni mucho menos el que más "guays" sea, ni siquiera el que más te guste...el mejor trabajo es el que te deja tiempo para vivir.

Saludos.

La sacabera Errante dijo...

Lo siento, pero tengo que discrepar con todes. El mejor trabajo es el que no existe. Soy de la opinión de que a este mundo se viene a sufrir, y bastante sufrimientu ye el día a día como para tener que trabajar, aunque el trabayu que haces sea el mas "güais" del mundo.

M.Eugenia dijo...

Duba, me gustan los contrastes, por la mañana me imagino al profe hablando en plan Antonia Delate y ufffffffff... siglas y mas siglas, y por la tarde ... a disfrutar de tus montañas y a la vez nos acercas a ellas a través de tus fotos.
Esto si que es saber aprovechar el mundo real.
Besos