12.12.10
Libre.
6.12.10
Deslizándome.
4.12.10
El viaje interior.
24.11.10
Renací.
Tembloroso conducía mi coche camino de San Isidro. Nevaba y hacía sol al mismo tiempo. Un paisaje excelso me daba la bienvenida en mi retorno a la montaña invernal. Me devoraban el miedo y las dudas: ¿Estaré preparado? ¿aguantará mi rodilla? ¿sabré como girar mis tablas en la nieve virgen?....
Con Vitor a mi lado apoyándome y una aparatosa rodillera sujetándome la pierna comencé a girar una y otra vez por una nieve poco abundante y apenas transformada. Tenso y nervioso tengo la sensación de que apenas sé esquiar. Pero aquí estoy de nuevo.
7.11.10
A refugio.
De todas formas nos sentimos como en casa con tanta lluvia.
El resto del tiempo tampoco nos aburrimos: charlas en el salón en torno a la pipa de agua, carreras por la montaña, alguna compra y muchas cañas por el rastro madrileño, recorrer los bares de Manzanares con los amigos de La Sierra, alguna película mala en la tele atrincherados bajo la manta,...
25.10.10
Escalar en Luna.
23.10.10
Aguardando al invierno.
Los síntomas son bastantes claros: las noches son ya frías, volví a usar las madreñas para no empapar los pies, el verde de las hojas va dando paso a los rojos y ocres, las setas crecen por doquier, y el olor,..........el intenso olor a invierno que impregna el valle en las madrugadas.
18.10.10
Buscando el sol.
Solamente una sombra perturba levemente mi plácida felicidad, y es que mi pierna sigue quejándose y aún no alcanzo a ver el final. Menos mal que soy de los que piensan que la botella está medio llena.
14.10.10
Pedricero
30.9.10
Asteburu honetan Euskalherrian eskalatu dut.
Salí a potear por la Alde Zaharra (a beber y charlar por los bares de la zona vieja) e incluso retomé, tras mi operación de rodilla, la poderosa sensación de escalar de primero y a vista en la cercana escuela navarra de San Fausto.
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De Collages |
23.9.10
De estreno.
Sin compañía, sintiendo con más intensidad el silencio y el esfuerzo.
19.9.10
Cambio de gimnasio.
Este mes de Septiembre sigo con las sesiones de la interminable recuperación de mi rodilla.
5.9.10
Las tardes de Agosto.
2.9.10
BTT por Somiedu. Del Puertu a La Pola.
Perfecto para mi.
22.8.10
Vuelta al Mampodre en BTT.
Nando y Raquel habían decidido irse al norte de la provincia de León a recorrer una ruta en bicicleta de montaña llamada Vuelta al Mampodre.
Me uní al plan.
Esta ruta en BTT da una vuelta completa al macizo siguiendo una sucesión de largas pistas y algunos tramos de carretera que comenzando y finalizando en Puebla de Lillo nos acerca a los bucólicos pueblos de Cofiñal, Maraña, Liegos, Lois, Solle y San Cibrián de la Somoza.
Era la primera vez que me planteaba hacer una actividad física al ritmo de amigos "no lesionados" y me resultó excesivamente larga, sufrí mucho los últimos kilómetros. Y eso que Nando y Raquel se portaron genial con "el coxu" y me fueron esperando. Aunque me pese todavía estoy convaleciente, debo tener paciencia y cuidado... pero las sensaciones son espléndidas: mi nuevo ligamento resiste!.
18.8.10
Retornar.
Han pasado ya seis meses y medio desde que rompí el ligamento de la rodilla y cinco y medio desde la operación de "plastia de LCA".
Fueron meses de largas sesiones de gimnasio y clínica de rehabilitación, de muletas y cojera, meses de lentos paseos por las calles de Uviéu, de lecturas al atardecer en el sofá de casa. En definitiva, un periodo de absoluta tranquilidad, una fase que me resultó dura pero a la postre provechosa.
Lenta y progresivamente siento como el vigor va volviendo a mi rodilla.
Y con la fuerza, también retornan a mi mente esas sensaciones que tenía casi olvidadas ya:
Mis dedos se agarran a la roca aspera mientras intento colocar sutílmente mi pie de gato, miro para abajo y veo el suelo allá lejos, siento un hormigueo en el estómago...
El aire golpea mi cara, freno bruscamente mi BTT antes de tomar la curva derrapando levemente y formo una nube de polvo a mi alrededor, las gotas de sudor resbalan por mi rostro y el barro tiñe de marrón mis piernas...
Troto rítmicamente por la hierba aún húmeda, oigo nítidamente como se aceleran las pulsaciones de mi corazón, respiro profundamente para que el aire inunde mis pulmones...

Cuido de la huerta y de los árboles, con la motosierra y el hacha corto los troncos secos preparando leña para el invierno, recojo la fruta madura, riego las flores , siego la hierba con la segadora y la guadaña,...
Y ahora, tras la lesión, disfruto de todas estas sensaciones como si hoy fuera el último día de mi vida.
30.6.10
Al final de la cuerda.

Ahí estaba yo, el último de la cordada.
Atado a mis compañeros en medio de una tormenta patagónica que nos impedía toda visibilidad. Las ráfagas de viento nos hacían perder el equilibrio y los cristales de nieve azotando nuestro rostro no nos permitían ver con nitidez las grietas del glaciar antes de saltarlas o rodearlas.
Fue un día muy largo y duro. Extenuante. Intenso y bello.
Uno de esos días que se queda grabado en nuestra memoria eterna. Esos recuerdos que permanecen imborrables a lo largo de nuestras vidas.
En ningún momento me sentí intranquilo porque estaba con mis amigos. Unido a ellos. En la montaña la comunión con los colegas es especial, se crean vínculos de enorme fuerza. Lazos resistentes como la cuerda que nos ata.
Un sentimiento de profunda hermandad se ve desde el final de la cuerda.
7.6.10
Periodo de reflexión.
Postrado en la cama o caminando con mucha dificultad apoyado en las muletas no conservaba energías ni para salir de casa.
Me refugié en la lectura y la música. El apoyo de queridos amigos y el cariño de mi familia me daban ánimos.
Por momentos la soledad se me hacía densa, el transcurrir del tiempo lento y pesado, los pensamientos se arremolinaban en mi mente obligándome a replantearme mi manera de vivir.
Tal vez este frenazo en seco, este cambio brusco y súbito, fue útil, necesario en el ritmo frenético en que vivía. Esta lesión me hizo bajar a la tierra, ver las cosas desde otra perspectiva. Yo que iba por la vida flotando en una nube, ahora me arrastraba por el suelo.
Me comencé a preguntar cuestiones que antes no me había ni planteado:
-¿qué haría si el resto de mi vida no pudiera seguir esquiando, escalando, corriendo,...?
-¿quiero seguir siendo ese absoluto egoísta que piensa exclusivamente en si mismo?
-¿la vida no es algo más que correr, correr sin mirar atrás, sin importar quién va quedando por el camino?
Gracias a la rehabilitación la rodilla ya va adquiriendo movilidad y fuerza, ya he conseguido volver a caminar sin muletas, me canso enseguida y cojeo ostensiblemente pero estoy ilusionado porque al fin vuelvo a andar.
Cuatro meses atrás todo mi tiempo libre y energías los exprimía esquiando montañas. Así me pasé prácticamente todo el año esquiando en La Cordillera Cantábrica, en la Sierra de Guadarrama, en Los Pirineos, en La Argentina,... Fue un periodo muy intenso y ahora me sorprendo de que estas imágenes cronológicamente tan cercanas las tenga yo ahora guardadas en un rincón olvidado de mis pensamientos!............
21.2.10
Adiós.

La lesión de rodilla es mucho más grave de lo que me había imaginado. Me derrumbé cuando el traumatólogo me entregó el resultado de la resonancia.
Con el ligamento cruzado anterior roto me espera una recuperación muy larga.
No podré volver a esquiar, escalar, caminar, correr o pedalear en mis queridas montañas hasta dentro de bastantes meses.

Dejo de escribir mi diario montañero. Echo el cierre.
Pero la vida no se acaba por no poder "hacer montañas". Otras inquietudes que tenía bastante relegadas me mantendrán vivo e ilusionado.
Volveré, si todo va bien, con el próximo otoño.